Entrevista

Mujeres, frontera y economía popular: una conversación sobre investigación situada

En el norte argentino, las ferias de ropa usada se han consolidado como un fenómeno económico y social. Detrás de estos circuitos, que articulan fronteras, transportes y múltiples actores, se despliega una trama compleja donde las mujeres ocupan un lugar central. A partir de un enfoque que combina etnografía, entrevistas en profundidad y análisis de datos sociodemográficos, la investigadora Andrea López (UE CISOR CONICET-UNJu) indaga en las condiciones de trabajo, las desigualdades de género y las estrategias de subsistencia que atraviesan a las feriantes en distintos puntos geográficos de la frontera entre Argentina y Bolivia. Esta entrevista permite comprender cómo la economía popular, lejos de ser marginal, sostiene la vida cotidiana de numerosas familias y abre preguntas sobre las políticas públicas y la necesidad de pensar la economía desde una perspectiva de género.  


Entrevista: Ana Laura Elbirt (Personal de Apoyo a la Investigación, UE CISOR CONICET-UNJu) y Antonella Flamini (Comunicación del CONICET Salta Jujuy).

¿Cuál es el foco principal de su investigación y cómo surgió el interés por ahondar en las mujeres y la venta en las ferias de venta de ropa usada?

Mis trabajos proponen caracterizar diferentes circuitos de mercadería que llegan desde los distintos puntos fronterizos entre Argentina y Bolivia, con la intención de profundizar en las condiciones y experiencias de las mujeres en el trabajo precarizado que tales circuitos involucran a fin de contribuir a un diagnóstico situado en la economía regional. El consumo de la ropa usada - llamado coloquialmente ropa americana - creció de manera exponencial en los últimos años, especialmente en las provincias de Jujuy y Salta, por ello nos interesa reflexionar sobre las complejas organizaciones sociales, económicas y políticas que intervienen en las cadenas o circuitos de distribución que facilitan que la ropa usada arribe, sea distribuida, vendida y se consuma en estas provincias.

¿Por qué considera importante analizar estos espacios desde una perspectiva de género?

Es importante que todas las investigaciones se desarrollen desde una perspectiva de género para dar cuenta de las experiencias desiguales que se generan, al menos, entre hombre y mujeres. Como se sabe, los lugares sociales son distintos y están valorados diferencialmente. Esto tiene como consecuencia que hombres y mujeres construyan y vivan experiencias desiguales.

En mis investigaciones en particular, el traslado y la circulación de la ropa usada involucra cruces de fronteras geopolíticas, diferentes medios de transportes y una articulación entre vendedores, transportistas y compradores insertas en dinámicas económicas donde las mujeres tienen una alta participación. A pesar de ello, muchas veces son invisibilizadas, entonces resulta fundamental rescatar y resaltar sus experiencias.

¿Qué metodologías utilizó para estudiar este tema y trabajar con las feriantes?

Las metodologías de análisis son múltiples y dependen de los objetivos de investigación. En los últimos trabajos realizados, las técnicas metodológicas empleadas combinaron registros etnográficos en las fronteras estudiadas, como así también en las ferias donde se vende ropa usada y, sobre todo, entrevistas en profundidad a trabajadoras de esos espacios. Además, con la intención de enriquecer las reflexiones se incorporaron datos contextuales como estadísticas que nos permiten comprender las provincias de Jujuy y Salta (ambas fronterizas) a partir de datos sociodemográficos.

¿Qué lugar ocupan las mujeres dentro de este tipo de ferias y actividades comerciales?

La circulación de mercadería, particularmente de ropa usada, involucra diferentes instancias de articulación entre vendedores, pasadores, transportistas y compradores. Las mujeres están presentes en cada una de estas instancias. Entrevistamos tanto a mujeres que se trasladan hasta las fronteras a comprar mercadería como a vendedoras de distintas ferias. También entrevistamos a mujeres conocidas como bagayeras, que se dedican a cruzar los fardos de mercadería por circuitos que evitan los controles de aduana y gendarmería en las fronteras.

Según su investigación, la feria aparece como una elección o como una estrategia frente a la falta de empleo formal.

En la mayoría de los casos, el trabajo en las ferias resulta una elección que está absolutamente condicionada por aspectos sociales, económicos y culturales en los que se encuentran las mujeres. Muchas de las trabajadoras pertenecen a los sectores populares y tienen familias monoparentales lo que condiciona las posibilidades de trabajo, sobre todo por las tareas de cuidado de las que son responsables.

¿Qué desigualdades de género se hacen visibles en estos espacios de trabajo?

Los trabajos sobre las mujeres feriantes, entrelazados con los indicadores sociales, demuestran que las desigualdades económicas entre hombres y mujeres se reflejan en la brecha salarial, la informalidad laboral, la división desigual del trabajo remunerado y no remunerado y la falta de acceso de las mujeres a puestos de liderazgo. Voy a poner un ejemplo de un estudio cuantitativo realizado por un personal técnico de la unidad en la que desarrollo mi investigación:si se mira la brecha salarial entre hombres y mujeres en la provincia de Jujuy, los datos muestran que la remuneración entre el salario de un varón ocupado se distancia en un poco más del 40% en relación al salario de una mujer, esto quiere decir que existe una mayor remuneración promedio para los varones.

 ¿Cómo se combinan las tareas de cuidado con la actividad laboral en las ferias?

Muchas de las mujeres que entrevistamos son madres a cargo de sus hijos e hijas lo que limita las horas que le pueden dedicar al trabajo remunerado, puesto que no siempre cuentan con redes de contención familiar que aseguren eso. Ello condiciona sus búsquedas a trabajos en el marco de lo que se denomina economías populares, aun cuando el pago sea menor y por jornada. En la mayoría de los casos, y cuando se lo permiten, combinan trabajo remunerado y no remunerado al llevar a sus hijos e hijas a las ferias.

¿Qué rol cumplen estas ferias en la economía familiar y en la subsistencia cotidiana?

En muchos casos, estos trabajos son el principal sustento del hogar, sobre todo en familias monoparentales. En hogares donde las mujeres cuentan con parejas o estructuras familiares más seguras, sus trabajos, de igual manera, son necesarios para asegurar la satisfacción de las necesidades básicas. En este sentido, la venta de ropa o el cruce de mercadería son trabajos entramados en un complejo sistema de la economía popular del cual dependen familias enteras, que generan sus ingresos y aseguran su subsistencia.

¿Existen redes de colaboración o formas de organización colectiva entre las feriantes?

Siempre existen redes de colaboración entre las mujeres feriantes, en la gran mayoría de los casos estas se encuentran vinculadas a formas de cuidados que les permiten continuar con sus trabajos remunerados. La vigilancia comunitaria de los puestos de ventas es una colaboración constante al igual que el cuidado de hijos e hijas que las acompañan. Como se sabe, el cuidado es un trabajo indispensable que no es remunerado y, en todos los casos entrevistados, recae en las mujeres.

Más allá de lo económico, ¿qué significan estos espacios para las mujeres que trabajan allí? ¿Las ferias generan espacios de sociabilidad, autonomía o identidad colectiva?

En la mayoría de las mujeres que entrevisté, sus trabajos remunerados les generan independencia económica que se traduce en posibilidades de autonomía. Esta independencia les permite, por ejemplo, salir de situaciones de violencia por motivos de género. Además,  el acceso al trabajo remunerado  es uno de los derechos sociales fundamentales de las personas y constituye un elemento primordial para el ejercicio de la ciudadanía.

¿Cómo cambia la percepción social sobre el trabajo informal cuando se lo observa desde las experiencias de las mujeres?

Visibilizar la feminización de algunos sectores economicos, particularmente de los circuitos de mercadería, plantea la necesidad de pensar en una economía feminista. Esto es, en una corriente que pone énfasis en la necesidad de incorporar las relaciones de género como una variable relevante en la explicación del funcionamiento de la economía, y de la diferente posición que ocupan hombres y mujeres como agentes económicos. Es decir, una economía que problematice la economía que sólo tiene en cuenta al mercado, invisibilizando todo lo que hay por debajo y que ponga en el centro del análisis la sostenibilidad de la vida.

¿Qué desafíos enfrentan estas trabajadoras en términos de derechos laborales y reconocimiento?

Los desafíos que enfrentan las mujeres en términos laborales son muchos, desde la flexibilización horaria, pasando por la falta de aportes en la seguridad social y en el sistema jubilatorio. Sin embargo, en sus relatos la mayor preocupación aparece a la hora de pensar la inestabilidad laboral y la precariedad generalizada del empleo, ya que dependen exclusivamente de la continuidad que sus jefes les ofrezcan.

¿Qué tipo de políticas públicas podrían mejorar sus condiciones de trabajo?

Son muchas las políticas públicas que podrían acompañar a las mujeres en estos trabajos. Resulta interesante mencionar que la tasa de desocupación en la ciudad de San Salvador de Jujuy se ubica en el 3,5%, sin embargo, este dato convive con una alta tasa de informalidad de la población ocupada que alcanza a más del 50%.  De esa tasa de informalidad un porcentaje muy grande está compuesto por mujeres que por diferentes condicionamientos solo pueden acceder a trabajos en el marco de la economía popular. En ese marco, resulta importante avanzar en políticas públicas que piensen estos trabajos con un enfoque multidimensional que vaya más allá de la simple fiscalización para que las trabajadoras puedan contar con protección social. A ello debe sumarse, políticas ayuden a disminuir las desigualdades de género presentes en la sociedad, por ejemplo en relación a tareas de cuidado no remunerados.

¿De qué manera la investigación científica puede contribuir a visibilizar estas realidades?

Una de las mayores contribuciones que pretendo con mis investigaciones es poder colaborar con un diagnóstico situado de la economía regional a fin de contribuir en la orientación de políticas públicas para la inclusión social. En relación a los estudios de género, resulta fundamental mostrar cómo las mujeres están insertas tanto en la distribución, como en el transporte y la circulación de la ropa usada desmitificando así estereotipos de género. Esto sin olvidar la visibilización de experiencias desiguales entre hombres y mujeres en la llamada economía popular.

¿Qué impacto deja este estudio para pensar el futuro del trabajo en Argentina y, particularmente, en Jujuy?

Uno de los mayores impactos de las investigaciones en ropa usada es visibilizar la necesidad de indagar en regulaciones para las economías populares en el contexto regional, ya que estas proporcionan un ingreso a un segmento importante de la población que, de otra manera, se vería privado de cualquier medio de subsistencia. En relación a los estudios de género, es necesario pensar en una economía feminista que no solo tenga en cuenta el mercado sino también la feminización de las responsabilidades de cuidado.

¿Qué fue lo que más le sorprendió durante el trabajo cara a cara con las trabajadoras?

Sin duda la gran presencia de mujeres en todos los circuitos de circulación de mercadería analizados es sorprendente. Trabajos donde muchas mujeres a diario desafían estereotipos de género. Por ejemplo, durante 3 años seguidos entrevisté a Rosario, una mujer de 45 años que cargaba sobre sus espaldas mochilas que pesaban más de 50 kilos por circuitos que evitaban los controles aduaneros. Ella realizaba ese trabajo varios días a la semana y, en ocasiones, más de una vez al día.

De igual manera, el relato de muchas mujeres sobre experiencias desiguales en torno a oportunidades laborales con mejores salarios, me resultó impactante. Por ejemplo, el año pasado entrevisté a Belén, una mujer de 22 años que trabajaba en la feria Big Mall en San Salvador de Jujuy y que era la única responsable del cuidado de su hijo; ella no contaba con disponibilidad full time, un requisito que suelen pedir en varios trabajos con mejor remuneración.

¿Qué le gustaría que el público comprenda después de leer su investigación?

Los trabajos enmarcados en la economía popular, en diversas versiones y grados, emplean y proporcionan un ingreso a un segmento importante de la población que de otra manera se vería privado de cualquier medio de subsistencia. El traslado de la ropa, al al igual que su venta es una alternativa ejercida localmente por mujeres que se ubican en medio de la sobreproducción/consumo capitalista organizada a escala global  y una economía regional de escasez que no provee las oportunidades, los recursos económicos y derechos para enfrentar los problemas de la vida cotidiana. En este punto, resulta relevante visibilizar la feminización de los circuitos analizados donde la economía popular y el género se entremezclan dejando como resultado empleos precarios y de baja remuneración. Por ello, hay que pensar en economía feminista, dado que lagran participación de mujeres en estos espacios se debe a condicionamientos económicos, sociales y culturales.

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Bibliografía sugerida de la investigadora:

Lopez, Andrea Noelia; Ropa usada, dinámicas fronterizas y experiencias de trabajo a partir de la frontera La Quiaca-Villazón; Universidad Arturo Prat. Instituto de Estudios Internacionales; Si Somos Americanos; 24; 12-2024; 1-24.

Lopez, Andrea Noelia; Cuerpo, espacio y género. Las mujeres bagayeras en el límite aguas blancas, Argentina-Bermejo, Bolivia; Universidad Autónoma de Baja California. Instituto de Investigaciones Oceanológicas; Estudios Fronterizos; 20; 11-4-2019; 1-17.

Otra bibliografía:

Domínguez Paredes, Franco A. (2024). Panorama estadístico de la mujer en Jujuy 2023. Informe Técnico No 1. Unidad Ejecutora en Ciencias Sociales Regionales y Humanidades (Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas y Universidad Nacional de Jujuy).

 

 

Andrea Noelia López es Investigadora Asistente del CONICET.  Es Doctora en Comunicación por la Universidad Nacional de La Plata y Licenciada en Comunicación Social, por la Universidad Nacional de Jujuy. Es docente en carreras de grado y posgrado de la Facultad de Humanidades y Ciencias Sociales de la Universidad Nacional de Jujuy. Su trabajo de investigación aborda las experiencias situadas de circulación por la ciudad, los espacios fronterizos, las cartografías del poder y los circuitos económicos alternativos de la globalización.

Fotografías: Andrea Noelia López